Frente a la rigidez y dilación de los tribunales, la mediación ofrece una solución ágil, confidencial y jurídicamente firme. Esta vía es particularmente recomendable en casos en los que el conflicto tiene como germen una disputa vecinal o familiar.
Los acuerdos que se alcancen tendrán plena eficacia jurídica y podrán elevarse a escritura pública u obtener su homologación judicial, obteniendo un título ejecutivo.